Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente

“Todo el mundo me decía que no podía jugar”

Recientemente la Gerencia de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico Roberto Clemente (LBPRC), compartieron con el otrora puertorriqueño, miembro del equipo de los 75 años de nuestro Béisbol Profesional y exaltado en 1999 al Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas en Cooperstown, NY, Orlando “Peruchín” Cepeda.

El Presidente de la Liga, el Lcdo. Héctor Rivera Cruz, el Director de Administración, el Lcdo. José Ariel Nazario, el Asistente del Presidente y experimentado dirigente de nuestro béisbol, Mako Oliveras, le entregaron a Cepeda las Revistas Conmemorativas de los 75 años del Béisbol Profesional Boricua y del “Dream Team” de la pelota invernal del 1938 al 2013, donde se reconocieron a los mejores exponentes que han jugado en suelo patrio y donde el “Bambino Boricua” fue escogido como una de las mejores primeras bases que han pasado por los diamantes de nuestro Béisbol Invernal.

En este compartir, Orlando confesó que: “Todo el mundo me decía que no podía jugar por el problema en mis piernas, inclusive mi papá.” dijo refiriéndose a su padre, el extraordinario jugador del campo corto, miembros del equipo de los 75 años y que encabezó ofensivamente la primera temporada de la Liga de 1938-1939, Pedro “Perucho” Cepeda. “Otro detalle que tenía en contra es que nací con un problema en mi ojo derecho, que me dificulta ver.” dijo Cepeda.

“Después de que me operaron, exclusivamente para que caminara, yo me escapaba y me iba a jugar escondido. Un día, alguien le comentó a mi papá que yo estaba jugando en el canódromo al lado del Estadio Sixto Escobar y este reaccionó airado, diciendo que era imposible. Le dijeron, “ve allí para que lo veas con tus propios ojos”. Papá fue y me vio jugando. Cuando se acabó el juego se me acercó y me dijo: “Olvídate de todo, tú eres pelotero”. Entonces le habló a Pedrín (Zorrilla, propietario de los Cangrejeros de Santurce) y el resto es historia.” apostilló.

Cepeda participó en trece campañas en nuestro Béisbol Profesional, todas con los Cangrejeros, incluyendo cuatro campeonatos; 1958-59, tras ser proclamado Novato del Año de la Liga Nacional con los Gigantes de San Francisco, 1961-62, 1964-65 donde solo consumió 11 turnos, tras una lesión y 1966-67. En su carrera en el béisbol insular, conectó 597 imparables, incluyendo 108 dobles, 17 triples y 89 cuadrangulares. Remolcó 340 carreras, anotó 330 y su promedio de por vida fue de .323. Bateó para el ciclo (sencillo, doble, triple y jonrón), el 19 de noviembre de 1957 frente a los Leones de Ponce.

Junto a su padre, son la única pareja de padre e hijo en haber bateado sobre .400; Perucho lo hizo en las temporadas 1938-39 y 1940-41, mientras que Peruchín alcanzó la cifra en 1960-61. Además fue la primera pareja en haber ganado un campeonato de bateo en la LBPRC. También lo hicieron Santos Alomar Conde y su hijo, Roberto Alomar. Esta dupleta de padre e hijo, también está en los libros de historia, ya que ambos se encuentran entre las primeras cinco posiciones en bateo de por vida en la Liga; Don Pedro en el tercer puesto con .325 y Orlando en el quinto escalafón con .323. Peruchín posee la segunda mejor marca de “slugging” de la Liga con .544, detrás de William Brown, y ocupa en noveno puesto en cuadrangulares conectado con 89. Fue escogido en dos ocasiones como el jugador más valioso de la LBPRC.

En las Grandes Ligas jugó 17 años comenzando con los Gigantes de San Francisco, luego con los Cardenales de San Luis, los Bravos de Atlanta, los Atléticos de Oakland, las Medias Rojas de Boston y los Reales de Kansas City. Participó en más de 2,000 juegos, donde consumió cerca de 8,000 turnos al bate, conectó 2,351 indiscutibles, de ellos, 417 dobletes, 27 triples, 379 vuelacercas, remolcó 1,365 carreras y anotó otras 1,131. Tal vez uno de los datos que más llama la atención de las estadísticas de Cepeda, cuya vida deportiva estuvo plagada de lesiones, son las 142 bases que se estafó, comparadas con las del astro boricua, Roberto Clemente, que en uniforme de los Piratas de Pittsburgh, se robó un total de 83 bases, aun cuando jugó una temporada más que Cepeda.

Al momento de entregarle las revistas que recogen la historia de los primeros 75 años de la LBPRC, el Presidente Rivera Cruz se expresó sobre el Bambino Boricua: “Orlando Cepeda, ciudadano de mi país, que siempre ha dado el máximo de sus talentos y habilidades deportivas, y ha demostrado que en las buenas y en los momentos difíciles, el ser humano tiene la capacidad  de encontrar las alternativas para salir adelante, y aportar con su vida a los que le rodean y a los que han creído en su voluntad para cumplir sus metas y objetivos que El Creador ha puesto sobre sus hombros.”

“Tu vida es un legado, y forma parte de nuestra historia. Eres uno de los 75 mejores jugadores de béisbol profesional en la historia de nuestra Liga. A nombre de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico Roberto Clemente, gracias, muchas gracias por tus aportaciones.” concluyó diciendo el Lcdo. Rivera Cruz.

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